
Los falsos superiores
Los presumidos son la raza de “ignorantes ocultos” a la que más desprecio. Su forma elitista de ver la vida y sus aspiraciones basadas en lo material, me hacen pensar que en realidad no tienen lo que creen tener, ni son aquello que con cabeza en alto proclaman.
Su nariz alzada y su caminar erguido no significan nada cuando al abrir la boca atropellan todo aquello que es posible de atropellar. Quien lleva reloj Rólex (“bamba” o auténtico) y huele a Chanel Nro. 3 no es necesariamente el más “fashion” del año ni el más inteligente. Para esos presumidos en serie, mejor es Cosmopolitan que Caretas. Esos mismos piensan que antes que García Márquez y Vargas Llosa está siempre Nino Peñaloza.
Para estos individuos “omnipotentes” siempre existe el que dirán. Están hechos para ser objeto de envidia de cuanto terrenal común y silvestre pase por su delante. La frase “la pinta es lo de menos” no está en su magro diccionario privado. Y por el contrario los apellidos rimbombantes, cuanto más impronunciables mejor, forman parte de una lista A1 con la que hay que socializar.
Para esta significativa especie es que fueron creados los clubs, los spa, los showers, los brunchs, los breaks, los hotdogs y los bluejeans. Y aún no sabiendo lo que realmente significa cada palabra que pronuncian lo hacen con la misma naturalidad de un norteamericano de pura estatua de la libertad y de 4 de julio.
Según ellos, los que tienen más son los mejores vistos, los mejores vestidos son los más apreciados y los más populares son los codiciados del medio.
Su forma de andar, comer reír y hablar es similar entre ellos, digamos que son una reproducción del otro, y de generación en generación repiten dichas conductas siguiendo paso a paso el manual del presumido perfecto, llegando a competir entre “clones” por ser el más sobresaliente.
¿Se imaginan a toda una tracalada de presumidos serruchándose el piso, cual candidatos peruanos en campaña electoral, por ser el dirigente máximo de los presumidos del país? Supongo que a más de uno se le escarapela la piel con semejante escena, basta imaginarse a un solo huachafo de estos d espaldas haciendo aspavientos con su camisa Tommy Hilfiger, revoloteando una entrada VIP para un evento de moda. O mejor aún cierren los ojos y vean a un Wicho Domínguez nice con un corazón dorado de Maju en el pecho inflado hablando por Nextel a todo parlante. ¿No les dio náuseas?
Lamentablemente suele suceder aquí y en muchos lugares del mundo. Y si este fuera más espiritual entonces más de un presumido titulado ya hubiera sido echado a empellones por nauseabundo.
