sábado, setiembre 30, 2006


Los falsos superiores

Los presumidos son la raza de “ignorantes ocultos” a la que más desprecio. Su forma elitista de ver la vida y sus aspiraciones basadas en lo material, me hacen pensar que en realidad no tienen lo que creen tener, ni son aquello que con cabeza en alto proclaman.
Su nariz alzada y su caminar erguido no significan nada cuando al abrir la boca atropellan todo aquello que es posible de atropellar. Quien lleva reloj Rólex (“bamba” o auténtico) y huele a Chanel Nro. 3 no es necesariamente el más “fashion” del año ni el más inteligente. Para esos presumidos en serie, mejor es Cosmopolitan que Caretas. Esos mismos piensan que antes que García Márquez y Vargas Llosa está siempre Nino Peñaloza.
Para estos individuos “omnipotentes” siempre existe el que dirán. Están hechos para ser objeto de envidia de cuanto terrenal común y silvestre pase por su delante. La frase “la pinta es lo de menos” no está en su magro diccionario privado. Y por el contrario los apellidos rimbombantes, cuanto más impronunciables mejor, forman parte de una lista A1 con la que hay que socializar.
Para esta significativa especie es que fueron creados los clubs, los spa, los showers, los brunchs, los breaks, los hotdogs y los bluejeans. Y aún no sabiendo lo que realmente significa cada palabra que pronuncian lo hacen con la misma naturalidad de un norteamericano de pura estatua de la libertad y de 4 de julio.
Según ellos, los que tienen más son los mejores vistos, los mejores vestidos son los más apreciados y los más populares son los codiciados del medio.
Su forma de andar, comer reír y hablar es similar entre ellos, digamos que son una reproducción del otro, y de generación en generación repiten dichas conductas siguiendo paso a paso el manual del presumido perfecto, llegando a competir entre “clones” por ser el más sobresaliente.
¿Se imaginan a toda una tracalada de presumidos serruchándose el piso, cual candidatos peruanos en campaña electoral, por ser el dirigente máximo de los presumidos del país? Supongo que a más de uno se le escarapela la piel con semejante escena, basta imaginarse a un solo huachafo de estos d espaldas haciendo aspavientos con su camisa Tommy Hilfiger, revoloteando una entrada VIP para un evento de moda. O mejor aún cierren los ojos y vean a un Wicho Domínguez nice con un corazón dorado de Maju en el pecho inflado hablando por Nextel a todo parlante. ¿No les dio náuseas?
Lamentablemente suele suceder aquí y en muchos lugares del mundo. Y si este fuera más espiritual entonces más de un presumido titulado ya hubiera sido echado a empellones por nauseabundo
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viernes, setiembre 29, 2006


Dicen que soy

Hoy quería poner una canción que me hiciera mover los hombros y el corazón, desde entonces el disco gira en la misma dirección y no se si debo detener la música o mis pensamientos. A veces siento que vivo en una burbuja y que todo sucede “allá” en otro espacio y tiempo mientras yo me abstraigo entre notas musicales y colores iridiscentes.
Mi ritmo es diferente y mis risas acumuladas casi inexplicables, he llegado a pensar que bailo para mi, que me rio sola, que canto hacia adentro y que me escucho muy a menudo mientras pienso. Sucede que me detengo a meditar sobre mi interior y me distraigo cien por ciento de lo que a mi alrededor acontece, invento voces y colores nuevos para cada circunstancia, le cambio de nombre a las cosas y hasta juego con mis propios sueños.
No se aún si he pintado un mundo diferente en el medio de mi cuarto, pero no me siento “parte de” lo que está afuera, al otro lado de mis zapatillas de colores. Y aunque hago cosas comunes como el resto de andantes de este lado del hemisferio, prefiero verme distinta y un tanto difícil. Por eso me gusta cuando en mi casa dicen que yo nací diferente, todos esperaban niño y nací mujer pero prefiero llamarme niña/niño por razones que en otro momento contaré. Nunca digo A porque es muy común y B es menos usual pero siempre verdadera también. Soy al revés, digo nocturna, me gusta escuchar el silencio mientras todos duermen y amo taparme la cara con una almohada mientras todos hacen cosas rutinarias pero supuestamente importantes. No tengo amigas porque de alguna manera detesto a las mujeres, me hacen quedar mal y me desagrada. Cuando todos hablan en el carro yo prefiero estar muda, no entiendo esas ganas imperiosas de perderse lo genial del camino. Y cuando todos callan yo muero por gritar que estoy viva y que sueño con dormir bajo un árbol de la plaza de armas. Hablo en las pausas comerciales y como entre series. Tengo una guerra pactada con el peine y creo a ciencia cierta que peinarse es de bobos. Tomo agua helada después de un buen café. Todos hacen deporte y yo bailo. De chiquita hablaba sola y hoy sueño con actuar. Odio los domingos y sin embargo me gusta estar bonita por si me agarra desprevenida. No me gusta la mantequilla ni la mayonesa y mucho menos el huevo, pero puedo comerlas en situaciones importantes. Me gusta la gasolina pero odio a daddy yankee. Quisiera ir a Paris pero aún no me despego de Macondo (léase Trujillo). Amo a mi mami pero me peleo con ella todos los días para extrañarla más cuando la tenga lejos. Y por último creo en Dios pero a veces me molesta eso de que todos somos iguales. Yo no lo soy.