
Mamá:
He cerrado los ojos fuerte fuerte para poder ver tu carita.
Tus ojos casi cerrados de tanto sonreirme.
Tu nariz chiquitita.
Tu boquita pequeña, entreabierta, feliz.
Tu pelo chiquito, como el mío, con esas onditas rebeldes.
Los huesos de tu clavícula perfecta de mujer hermosa.
Tus brazos particulares que utilizas al correr.
Tus manos elegantes, flaquitas, tan llenas de belleza.
Tus manos sinceras, tus manos habladoras.
Tu panzita, esa panzita que ha soportado el peso de lo que hoy soy.
Tu panzita que ha albergado dos seres.
Esa panzita de la que reniegas es un tesoro y te hace la madre más inmensa del universo.
También puedo ver tus piernas con esas rodillas gorditas que con el tiempo estoy heredando.
Tus piececitos helados, tus deditos flaquitos.
Toda tú, tan particular, tan bella.
Tan especial y diferente.
Tan juiciosa y fuerte.
Tan valiente.
Y te he imaginado en un dia completo para mí solita.
Las dos juntas siempre de la mano.
Tú sosteniéndome para que no me pierda, yo apretandote fuerte para no dejarte jamás.
Caminando por las calles, conversando mucho y viendo todo.
Peleando por momentos (así somos) y olvidando.
Yo apachurrandote para quedarme con todo de ti, tú diciéndome loca.
Tú engriéndome silenciosamente, yo amandote con todas las fuerzas de mi corazón.
Tú cuidándome, yo contigo.
Tú a mi lado, yo corriendo.
Tú conmigo.
Tú conmigo.
Tú conmigo.
Gracias, gracias, gracias, por hacerme comprender con tu amor incondicional, que no existirá, JAMÁS, persona en el mundo que me ame más que tú y que siempre procure mi bien como tú lo haces todos los días de tu vida.
Te amo Nena, por ser esa persona excepcional que me ha enseñado todo lo que tengo en el corazón. Si volviera a nacer, te elegiría a ti mil veces más.


