martes, noviembre 16, 2010

Hoy metí el pie en un charco.
¿Me estaré ahogando?
Porque a veces me ahogo irremediablemente.
Zambullo mi cara en agua helada y grito desesperadamente a ver si me escucha Dios, a ver si Dios sigue durmiendo debajo de mi almohada.
Y de pronto, me duele la espalda de tanto cargar esta mochila morada,
de tanto cargar esta barriga. Esta barriga que lleva dentro todo lo que me como para llenar la soledad.
Y luego me siento y pienso y me voy solo por un momento para verte de lejos, para descansar la mente.
Esta mente que tiene mil cursos dentro, mil palabras, con tildes, por escribir, mil movimientos de danza, mil pentagramas, mil solfeos, mil escenas, mil, mil, mil noches de eterno sueño. Mil días más, mil párpados mécanicos, mil gotas de sudor, mil caídas, mil sentimientos, mil, mil, mil y una veces más.