
No quiero recordar estos horribles días de Julio.
Vinieron con el frío y aún así no han congelado mi corazón.
Será que el amor es tan inmenso?
Nunca he dejado de pensarlo. Pensarte.
Yo, era anónima.
Mis dedos escribian para alguien inexistente. De pronto, todas mis más profundas cartas de amor tuvieron destinatario e inclusive respuesta.
El color de este espacio recubierto de sueños, cambió.
Puedes verlo?
Por nada del mundo volvería a convertirlo en negro y blanco.
Este es el único espacio en el que puedo abrazarte.
Este es el único espacio que puede ablandar tus escamas.
Este espacio es para ti.
No puedes hacer que no te sienta porque yo te respiro.
No puedes hacer que te olvide porque cuando cierro los ojos solo veo tu rostro.
No puedes alejarme porque yo vivo en el centro de tu corazón.
Ojalá y el tiempo te comprobara que soy yo.
Ojalá te equivoques.
Ojalá algún día voltees a ver mis ojos.
Ojalá y recuerdes que debemos caminar de la mano.
Ojalá y mi nombre no deje de retumbar en tus oídos.
Yo, no me voy, solo voy a sentarme en el camino. Veré como avanzas y esperaré el momento en el que sientas que te faltan los pies y voltees a buscarme.
Sucederá?
No lo sé pero nunca dejé de tener fe. Nunca dejé de pensar que me amas.
Léeme. Esto es lo único que tenemos por el momento.
Yo dejo que me sacrifiques.
Nunca es tarde.
Nunca es tarde.
Nunca es tarde.
Solo deja que Dios te hable.
A ti, que no eres de aquí.
A ti, Ricardo.
A ti que llegaste en la noche.
A ti que te amo inmensamente.
Yo no tengo nada más que hablar.
Voy a ser como Penelope pero en lugar de tejer, juntaré todas mis plumas para envolverte.
Aún tengo muchas cosas por hacer.
Ojalá te equivoques. Eso te convierte en mitad humano.
Ojalá.