viernes, julio 29, 2011



Ricardo, esa trenza tuya es la prolongación de todos mis sueños.

A veces, despierto enredada entre tus cabellos, los más claros.

Otras, doy vueltas alrededor de la liga que sostiene tu fuerza.

Tus ondas, son un paraíso pardusco, por donde se resbala mi vida.

Es allí donde esclarezco mis más profundos pensamientos.

Es allí donde descansan suavemente mis dedos, tan llenos de ti.

Tu pelo.

Es ese montón de suspiros hechos fibra capilar.

Resortes de magia.

Lianas por donde trepo cuando me extingo.

Huele a mar, a vida.

Huele a cuatro meses de intensidad.

Te hace tú, como el rojo y el negro hace a las mariquitas tan especiales.

Tu pelo.

Compone melodías con el viento.

Sonríe en forma ensortijada.

Acaricia despacito.

Me habla cuando tu boca no emite sonido alguno.

Ricardo.

¿Me permites vivir en el cielo de tu cabeza?

Yo quiero.