
De puntitas voy flotando hacia donde estás.
Poco a poco el viento va elevándome, agradezco ser pequeña.
Mis pies te conocen, te siguen.
Tú, allí mojado, mirando el sol con total confianza.
Yo, dejando que mi cuerpo se ondule y forme figuras en el espacio.
Somos perfectos. Complementos.
Sonrío, sé que puedes verme a los lejos.
Tus pies patalean y yo respirando fuertemente giro sin parar.
Me he convertido en viento celeste desde que tus manos pueden tocarme.
Me he enredado entre tules color pastel.
Se siente tan bien.
Puedo dirigir la ola imensa en la que sueñas sumergirte.
Puedo rebolotear tus cabellos mientras te deslizas en ese pedazo de madera.
Puedo ayudarte a vivir.
Me sientes?
Me he colado, poco a poco, entre tus dedos.
Bailemos.
Soy viento y melodía.
Soy tiempo y verdad.
Soy suave, diminuta, como un susurro.
Ahora floto en la punta de tu tabla, sentadita en silencio.
Solo quiero estar ahi, junto a ti.
Los dos solitos.
Inmunes.
Yo muy ligera para que me lleves a todos lados.
En tu hombro.
En el agujero de tu oreja izquierda.
En tu clavícula.
Cárgame.
Sóplame.
Dame forma.
Y así, cantando esta canción que he inventado para ti, nos vamos a bailar tomados de las manos.
Todos los 4 de cada mes.
En el aire.
En el mar.
O dentro de este agujero que se ha formado debajo de mis pies.
Un agujero de colores y toboganes de felicidad.
Saltemos.