viernes, agosto 26, 2011

Día 4:

Pensaste que no llegaría?
Estaba con Alicia en el hueco profundo y oscuro en el que cayó.
Un hueco es una crisis, el desamparo, la pregunta existencial, el miedo.
Mentira.
Estaba en la butaca de un teatro.
Llorando.
Con un par de guantes que no pueden abrigar el frío de mi cuerpo.
Lloraba.
Mis ojos, dos máquinas negras que expenden gotas cristalinas y profundamente saladas, se activan con el mínimo sonido de una letra tuya o con el recuerdo de mamá.
Todo estaba casi oscuro. Nadie podía verme, ni la persona que estaba a mi costado.
Solo éramos mis lágrimas y yo.
Qué quería decirme Alicia?
Tal vez, que el futuro no existe, existo yo.
Que hay que hacernos amigos del tiempo o que alguna vez fui como ella, cayendo.
Existe la posibilidad de que esta vez la caída no sea tan honda?
Existe la posibilidad de que esta vez no haya caída?
...

Tengo tanto frío.
Acaso hay alguien que pueda entenderme?
Acaso hay alguien tan débil y corajudo a la vez?
La mayoría de las personas deben pensar que estoy loca.
La mayoría de las personas no han escuchado hablar a su corazón.
Soy especial?
Quisiera escuchar su voz mientras duermo tanto como deseo que me beses fuerte hasta morir.
Hoy, mis sueños han sido profundos, entre ellos he esbozado tu rostro.
Hoy, he sudado.
Hoy, he caminado rápido para llegar temprano.
Hoy, he jugado con una pelota.
Hoy, he aprendido que no todo es literal.
Hoy, me he dado cuenta por enésima vez que te amo.
Es fuerte no?
Tan fuerte como abrirme un tajo en el pecho.
...
Le puedes pedir al conejo que adelante el reloj?
Quiero verte.
Cómo te extraño, vida mía!

Dormiré.
Vamos?