martes, agosto 16, 2011

quacker y un capresse.

Hoy, mi fuerza se multiplica.
Hace frío.
Sabes que no me gusta estar aquí, sola.
Pero es justamente en estos momentos, en los que papito nos da más amor que nunca, no?
Ayúdame a no desfallecer.
Cuidame Ricky.

He leído tus cartas, están en nuestro rincón de la pared.
Aquí, en Marte, donde cristalizamos nuestra unión.
Tengo mucha fe.
Toda la fe.
Tengo tus ojos grabados en mis pupilas.
Hoy empieza nuestro camino de crecimiento.
Pienso en lo que dijiste ayer y en lo que te prometí. Todo lo haré.
Métele punche a todo lo que has soñado, a lo tuyo y a lo nuestro.
Yo seré la mejor por aquí.
:)
No desesperes, ya voy.
Prometo aprender a andar en skate. Juntos.
Prometo aparecer inesperadamente.
Como tú.
Ola.
Bésame.

Comparto esto contigo, miamor.
Es de mi obra.
Me gustó.

En un lugar donde no sopla el viento, todo es eterno y soso.
Aquí nada puede cambiar.
Todo murmura con la más terrible claridad.
Sin un viento que pueda transformar, modificar o mover nada.
Las plumas de una gallina desplumada caen formando un círculo exacto que permanece y permanece.
Cada cosa posee una agobiante peculuaridad.
Cada color se mantiene inmutable.
Aquí todo ha cobrado demasiada importancia, como algo que se mira por demasiado tiempo,
hasta el punto en que podría ser cualquier otra cosa.
Una persona podría enloquecer.
Esta mañana, mientras mi madre peinaba mis cabellos,
cada hebra rota resbalaba formando un remolino perfecto allí donde caía.
Separado y pegado de sí como un espiral tallado en el suelo.
Una novia.
¿Qué significa ser una novia aquí?
En este lugar sin viento.