Día 5:
Sábado.
No estás.
Piensas en mi mientras mis ojos no te inundan?
Hoy, he transitado rutas interminables.
No sabia si mirar por la ventana o dejar que mi cerebro se vaya hasta Trujillo.
Odio mi cabeza, a veces.
Odio mi piel sin las palmas de tus manos.
Odio hablarnos como si todo este amor no existiera.
Odio sentir que no pertenezco a este cuerpo.
Odio caminar sola.
Es sábado pues.
Todo se mezcla hoy.
Me duele la barriga.
No siento los pies.
Me duele la pierna izquierda.
Quiero un beso en la nariz.
Tengo tareas que hacer.
Los micros me dan ganas de vomitar.
Quiero pringles.
Extraño tu longboard, tu mochila negra, tus camisas de cuadros, la correa negra de tus jeans, tus zapatillas nuevas rojas y las azules (mis favoritas), tus pasadores amarillos, las liguitas de tu pelo, tu chompa marron con hilo morado, el hoyito de tu mejilla, tu reloj a las 12, la patita izquierda de tus lentes, tu puntita de plumón, tu voz de niño malcriado, tus insultos amorosos, tus manos marcando algún ritmo en mi pierna, tus medias, tu polera medio verde claro, tú y yo en las escaleras de casa, sentados en el mueble, en la puerta.
Tú y yo.
Dónde estás?
Me dejarás de amar?
Tu cuerpo dejará de necesitar al mio?
Te olvidarás de mi?
Dejarás de habitar mis dos lunares?
Desaparecerás?
Moriré.