Llamé.
Mi corazón se aceleró y la voz de tu papá hizo que corriera hasta la puerta.
Me senté en la escalerita en donde te he esperado todo este mes.
Lágrimas.
...
El dolor de mis ovarios jamás se comparará con el dolor de no tenerte.
Mi espíritu ha corrido intacto mientras ellos me ataban a su cama sin saber.
Nadie puede entenderlo.
Yo reviví un 22 de marzo, cuando tus dedos ignoraban que podía amarte de esta manera.
Puedo vencer tu voluntad con un solo beso, no necesito medias ni peros.
Necesito que veas mi corazón, está pintado con todas las letras de tu nombre.
Necesito que me huelas mil veces más para que se te grabe en el alma que soy tu mujer.
Puedes abrirme el pecho, te dejo. Ábrelo con tus propias manos y dime si te he mentido.
Nadie puede entenderme.
Nadie puede creer que se ame así.
Te amo pues.
Dejaría que arrancaran las alas de mi espalda solo para estar en tu cama hoy.
Para que juguemos con el caballito de mar.
Para que me amarres con tus sábanas y no me dejes ir jamás.
Me quiero quedar.
Sabías?
En tu cabeza.
En tu espalda.
Entre los dedos de tus pies.
Y en tu frente.
No me sueltes Ricardo.
Tengo miedo. Miedo de que despiertes y tus ojos no me quieran ver más.
Miedo de que olvides todo lo que escribiste para mi.
Miedo de que el sabor de mis besos se confundan con la rutina.
Miedo de que mi mano ya no entre en la tuya.
Miedo de que me dejes ir.
Aún no te has dado cuenta de que muero por ti?
Tengo todo lo que somos en mi cabeza, como una foto inmensa y perfecta.
Me rendí ante ti el día en que amarraste mi zapatilla.
Soy tuya.
Existe algo más fuerte que eso?
Dímelo.
Todo lo hago.