viernes, setiembre 02, 2011

Día 11

Dios nunca parpadea.

Fuiste por mi, por fin.
Caminar, buscarte entre la gente y finalmente, ver tu sonrisa deslumbrante es lo mejor de este segundo día de Setiembre.
Sentiste mi corazón?
Siempre es como la primera vez. Como abrazarnos eternamente y dejar que la multitud se detenga.
Oler tu cuello, poder tocar tu pelo, verte abrazado de tu long. Nada tiene precio.
Si todos los días pudieramos sonreir como hoy, llenos de libertad, respirando únicamente de nosotros, haría que nos pinten en un cuadro. Para siempre.
Qué feliz soy contigo!
Me haces bailar.
Eres más que una luz de bengala.
Eres tan especial que mis brazos no pueden sostener toda tu esencia.
Yo, simplemente, no puedo borrar esta expresión de mi cara.
No puedo dejar de sentir la electricidad que produces en mi.
No puedo dejar de sentirme hermosa ante tus ojos.
No puedo dejar de recordar cada una de tus palabras.
Cada una de tus miradas.
Cada recorrido de tus manos.
Cada sensación.
Gracias, mi corazón se mantiene intacto.
Me adornas.
Me elevas.
Salto por toda la casa y vuelvo a ser yo 70 veces 7.
Corro al río, por millonésima vez y remojo los cueros de tu estandarte.
Yo, soy princesa. Tú, guerrero.
Nunca humanos.
Puros.
Así.
Gabriela. Con una R, una I y una A de Ricardo.
Que tire la primera pieda quien no amo alguna vez.
Yo te amo inmensamente.