miércoles, setiembre 07, 2011

Dia 15:

Camino con una sola bota en el pie derecho, el otro, descalzo y sucio, se congela.
Te arrastro.
Vas amarrado a mis piernas.
Tu espalda hace un zurco inmenso en el lodo.
Me detengo.
Tengo los ojos vendados y las plumas cansadas.
No importa.
Te levanto y apoyo tu cabeza cansada sobre mi hombro.
Limpio tu rostro con mis manos.
Nos abrazamos y poco a poco nos convertimos en un puñado de arena.
Entonces, dibujamos nuestros nombres en el viento.
Para siempre, o hasta que algún incauto nos sople.

....

Hola.
Hasta la palta me hace recordarte.
Tengo todo revuelto.
Me gustaría leerte algún día.
Algún día.
Por si importa, estoy aquí.