Puede que lo que escriba no sea la última palabra para todos, pero lo es todo para mi.
Yo escribo para regalarle a mi alma los suspiros de mi puño y letra, por eso me declaro parlanchina de las manos.
miércoles, setiembre 28, 2011
Hola Mamá. Estoy bien, he comido la torta de chocolate que me mandaste con tanto amor. Está riquísima. Gracias. Perdóname. Te extraño. Esperaré a que tu voz se encienda para que hablemos como siempre. Te amo. Abriga tus piecitos helados.