Puede que lo que escriba no sea la última palabra para todos, pero lo es todo para mi.
Yo escribo para regalarle a mi alma los suspiros de mi puño y letra, por eso me declaro parlanchina de las manos.
jueves, setiembre 08, 2011
Día 16
Un trapo.
Ya limpié el hogar, el espacio. Me gustaría tanto poder limpiar tu cabeza y mi camino. Lavar tus manos. Echarle champú a mi corazón.